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lunes, 17 de abril de 2017

La situación de la crítica de arte en norteamérica. (1948-1985)(II)

La situación de la crítica de arte en norteamérica. (1948-1985)(II)


Como decíamos en el comentario anterior hoy hablaremos de Clement Greenberg y sus tres diferenciadas personalidades intelectuales.

Clement Greenberg, nacido el 16 de enero de 1909 y fallecido el 7 de mayo de 1994, fue un influyente crítico de arte estadounidense muy relacionado con el movimiento abstracto. En particular con el exprexionismo abstracto.
Greenberg ideológico dogmático
En el período que transcurre desde 1939 hasta 1948, el pensamiento crítico e ideológico de Greenberg se ve intimamente relacionado con las circustancias politicas y culturales de Estados Unidos.
Ante un ambiente tan revuelto como fue el período que comprende desde 1935 a 1937, Greenberg publicó su fundamental << Avant-Garde and Kitsch>> donde defendió que ante una crisis como la del momento el artista sólo tenía una posible salida: salvar la alta cultura a costa de renunciar a la acción política. Para Greenberg la clase dirigente debía volver a apoyar las formas altas de cultura a través del mecenazgo privado,entendiendo que la vanguardia era lo único capaz de salvar a la cultura de calidad y a la cultura moderna de la invasión de un kitsch académico y alejandrino resultado de la cultura de masas y producto de la revolución industrial y de la tradición materialista.
Para Greenberg hablar de vanguardia significaba hablar de un arte progresista, libre de cualquier relación mimética con la realidad, un arte en el que la forma sobrepasa al contenido.
Este arte libre debía ser fruto de una sociedad socialista ya que el capitalismo no podía dar al pueblo la educación necesaria como para apreciar la verdadera cultura.
En <<Avant-Garde and Kitsch>>,Greenberg definió una postura intelectual que ya había sido adoptada por otros artistas en el sentido de querer protagonizar un auténtico renacimiento de la pintura norteamericana a partir de la vanguardia europea, el nacimiento de un arte ligado al desarrollo formal y al concepto de arte de elite.
Greenberg también defendió un concepto básico que será fundamental en su discurso posterior: el de la pureza del medio. Greenberg cree que sólo a partir de la pureza de la pintura y la escultura dejarán de ser servidoras de la literatura. No es, para él, una cuestión de imitación realista sino de habilidad por parte dle artista para, en el proceso de creación, el artista pueda interpretar y expresar sus temas al margen de las referencias exteriores.
A pesar de la relevancia de tales argumentos no fue hasta finales de la década de los años cuarenta cuando adoptaron una posición decisiva para el arte norteamericano. Tal posición lo que pretendía era, en primer lugar, romper todo vínculo con el arte europeo y por otra parte, proclamarse superior a ésta. Esta posición se veía reflejada en el artista Jackson Pollock, con el que Greenberg mantenía gran relación. La sinceridad de Pollock se convirtió en un símbolo de regeneración norteamericana.
En un artículo posterior, Greenberg afirmaba la superioridad del arte norteamericano al mundo.
Greenberg periodístico
Greenberg no sólo entró de lleno en el debate de la práctica artística, como comentabamos en el apartado anterior; sino que además se empeñó en conseguir que el expresionismo abstracto fuese tenido como un reflejo de la prosperidad, el pragmatismo y el positivismo de la vida cultural norteamericana.
Lo consiguió escribiendo "sentencias" sobre la práctica de los artistas norteamericano y también de duros juicios de valor sobre algunos representates de la "Escuela de París".
En estas sentencias, Greenberg no planteó unicamente los problemas de la práctica artística, también plasmó los de la crítica´; a partir del presupuesto de que la obra sólo interesaba por su carácter estético y su bondad o calidad.
Para Greenberg el arte que posee calidad es el arte no táctil, es decir el arte puro y antiillusionista que el crítico debe captar a través de dos criterios: Uno subjetivo, el del gusto; un gusto que, sin embargo, nunca es libre. El segundo criterio está basado en la autoridad objetiva de la teoría de la "pureza".
Así pues la crítica procede de un gusto controlado por la razón y por el conocimiento.
Greenberg teórico
En la década de los sesenta, Greenberg desarrolló un sistema teórico. En este sistema formuló la teoría de que la modernidad es consecuencia de la intensificación de la tendencia autocrítica inaugurada por Kant. (Kant, según Greenberg, fue el primero en analizar los significados de la actividad crítica en sí misma.)
Para Greenberg la autocrítica kantiana encuentra su perfecta expresión en la ciencia más que en la filosofía, ya que sólo elo método científico exige que una situación se resuelva exactamente en los mismo términos en los que se presenta. Es decir, un problema de psicología sólo se resuelve en términos de psicología y no de fisiología. En esta línea, Greenberg reivindica que todas las artes tienen que volver a su competencia y no deben mezclarse; cada arte debe recuperar su estado "puro" , puesto que,según Greenberg; es, en esta "pureza" donde el arte encuentra la garantía de su calidad y su independencia.
Por otro lado Greenberg afirma que el arte no puede ser sin pasado, por lo tanto cada nueva fase no debe ser una fase totalmente nueva considerada como una ruptura decisiva respecto al arte del pasado, sino que tiene que ser una continuación de esta.

Aunque a lo largo de los años sesenta, el discurso crítico forjado por Greenberg quedó sumido en una "fase clásica", que marcó, hasta cierto punto, el inicio de su declive.  

La situación de la crítica de arte en norteamérica. (1948-1985)(I)

La situación de la crítica de arte en norteamérica. (1948-1985)(I)

Superada la crisis del crash del 29 y la Segunda Guerra Mundial, EEUU se sumergió en el sueño americano. Tras esto se determinóo una nueva vía estética que dejó de lado el tradicionismo regionalista y apostó decididamente por el internacionalismo y el dominio de éste. Como afirma Serge Guillbaut, en esa época estaba instalado el sistema experimentado por los vanguardistas. Un sistema en el que los artistas, para defender sus intereses comunes, podían agruparse en asociaciones independientes que anda tenían que ver con el WPA (works Progress Administration). 1948 fue un año decisivo, en primer lugar el MOMA tomó partido abierto por el expresionismo abstracto, en segundo lugar las galerías privadas decidieron apoyar sin reparo a los artistas emergentes.
El empeño de afianzamiento e internacionalización del arte norteamericano contó con el apoyo del famoso y aclamado crítico de arte Clement Greenberg que, con una actitud decidida y agresiva proclamó que el arte norteamericano era el primero del mundo y que por fin había conseguido la independencia de París.
Thierry de Duve, profesor belga de la teoría del arte moderno y la teoría del arte contemporáneo. Afirma que en el pensamiento crítico de Greenberg hay tres personalidades intelectuales diferentes:
-El Greenberg ideológico dogmático que en la década de los 40, con sus críticas ayudó a fijar el concepto de vanguardia.
-El Greenberg periodístico que marcó el gusto del público norteamericano con juicios de valor sobre los artistas y los críticos.
-El Greenberg teórico donde elaboró su teoría formalista a la manera de dogma de la modernidad.

Pero estas tres personalidades se verán ampliadas en otro texto que será publicado en breve.

La vanguardia artística y crítica en la España franquista.(II)

La vanguardia artística y crítica en la España franquista.(II)

Siguiendo con el post anterior:

Manuel Millares Sall, más conocido como Manolo Millares, fue un pintor y grabador canario del siglo XX. Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1926 y fallecido en 1972 en Madrid.
Fue cofundador del Grupo El Paso en 1957.


En sus inicios pintó paisajes, cuadros de figuras y autorretrats cuyo estilo recuerda a los de Van Gogh, desde 1949 se dedica a la pintura abstracta, realizando sus obras en sacos con agujeros, tela de arpillera y cuerda en las que pegaba objetos sacados de la basura. Luego cubría estos materiales con capas gruesas de pintura.
Cuando Millares empezó a colaborar con la revista Punta Europa apenas llevaba un año residiendo en Madrid. Se había mudado con el firme propósito de vincularse al grupo de artistas jóvenes que en esos momentos estaban apostando por el informalismo y que pronto se reunirían bajo el nombre de El Paso.
Sobre Millares encontramos en la revista de nuestro interés dos artículos, escritos respectivamente por el poeta Horia Stamatu y el crítico Vicente Aguilera Cernil.
Aguilera coloca a Millares en la zona de inquietud y problemáticas que transitaba la plástica de la vanguardia española en el momento. Aguilera estaba convencido de que que había puesto "el pie" sobre la zona clave del arte actual, la misma que había revolucionado la arquitectura y escultura.
Sin embargo Statu, tenía una versión diferente. Aunque trató de ser comprensivo con la naturaleza del trabajo de Millares no parecía simpatizar con las expectativas que la poética del informalismo estaba generando en esas fechas en muchos críticos españoles. Como había dicho antes Aguilera, el poeta valoraba la autenticidad de su pintura y su entronque con una veta artística propiamente española pero era díficil de digerir puesto que respecto a su porvenir; resultada complejo admitir un arte que no transmitiera una expresividad en clave de trascendencia.

En cuanto a los escritos propios de Manuel, de los veintidós que escribió para la revista Punta Europa la mayoría estaban dedicados a artistas españoles del momento, como Tapies, Chillida u Oteiza que ya empezaban a adquierir resonancia internacional. También trataba a sus compañeros con los que compartía la experiencia de pertenecer al Grupo El Paso; como por ejemplo,Josep Guinovart, Rafael Zabaleta o Antoni Cumella entre otros. No faltaron tampoco textos sobre arte internacional como puede ser sobre Franz Kline o Falkenstein.
En conjunto el tono de estos textos es sobre todo literario y no pretenden crear una opinión del análisis crítico. En clave más analítica y objetiva destaca el texto que escribe sobre los preparativos de la XXIX Bienal de Venecia y otro sobre la fotografía y sus relaciones con el arte contemporáneo.
Seguramente el artículo que dedicó al norteamericano Kline es el que mejor representa su pensamiento artístico. Para él, la situación artística de la época estaba dividida entre el arte complaciente y previsible, ajena al drama de aquel que se había comprometido a fondo.
En los artículos que Millares escribe sobre artistas españoles encontramos algunos lugares comunes de la crítica de esos años. Son muy frecuentes los comentarios que señalan la impronta de una huella propiamente española en las obras que a él le interesan. Esta huella la identifica con el uso de colores austeros, en una pintura cuyo aspecto recio y descarnado transmite una expresividad extrema, dramática que se relaciona hacia el pasado con Goya y hacia el presente con Javier de Villota.
Resulta obvio que el lenguaje que usa Millares se enmarca en las preocupaciones que la situación política y social de la posguerra mundial y la guerra civil española habían generado; también de forma más ímplicita se referia a la difícil situación española del momento.
En todas estas críticas a sus compatriotas se puede ver una reivindicación del arte auténtico frente a lo que él consideraba supercibialidad del arte convencional o a la referencia foránea que pretende ser modélica.
En su última colaboración con la revista Punta Europa Millares escrite sobre el asunto de la fotografía y sus relaciones con la pintura. Millares reconoce la singularidad y las posibilidades que ésta ofrece como creadora de imágenes inéditas.
Después de que Millares dejara de colaborar con la revista hubo otros autores que se mostraron interesados en los asuntos artísticos,incluso por la teoría del arte pero habría que esperar a Manuel García-Viñó para encontrarnos de nuevo con el deleite de una dirección ideológica con cierta coherencia en el tiempo.  

La vanguardia artística y crítica en la España franquista.(I)

La vanguardia artística y crítica en la España franquista.(I)

Las revistas culturales son plataformas de difusión de las ideas cuyo análisis resulta imprescindible si queremos profundizar en la historia cultural de la época en la que se crean.
Señala Jordi Garcia (ensayista español dedicado a estudiar la histoia intelectual de la españa del siglo XX) señala que "desvanecer la memoria del pasado e inventar escritores y nuevas revistas, nuevos editores y nuevos comentaristas, lugares donde difundir rumores y escenarios en los que hacer evidente la aparición de una nueva España". Lo que quiere decir que era necesario la creación de nuevas revistas de arte para la creación de una nueva España. Sin embargo esta pretendida manipulación ideológica no resultó en muchos casos coincidente a lo que habían pensado.
La razón de esta paradoja estriba en la evolución intelectual que sufrieron muchos de los que inicialmente dieron su apoyo al régimen ganador de la guerra civil, la dictadura; lo que supondría la existencia de contradicciones internas dentro del propio sistema de la revista y del régimen.
Quizá el caso más importante fue el de la revista Revista. No es el caso, sin embargo, de la revista Punta Europa que se adhiere a la perfección a la órbita más conservadora de la España del momento (como fue el caso de las revistas Arbor o Ateneo). Con todo, un análisis de sus contenidos nos revela posiciones no siempre coincidentes.
La revista Punta Europa fue una revista cultural y política de periodicidad mensual que se publicó entre enero de 1956 y diciembre de 1967. Tanto el creador de la revista como el encargado de su dirección eran representates del tradicionalismo católico y todo el argumentario político de la revista rezuma un planteamiento ultramontano inconfundible. Sin embargo, pese a esto, había una discordancia cultural por su apertura que superaba los límites del franquismo. Precisamente lo que molestaba, era la actitud favorable hacia el realismo social que mostraba esta revista, lo que automaticamente se asociaba con el materialismo dialéctico.
Alejandonos de toda esta rama política que no nos concierne en este blog, nos preguntamos qué presencia tuvo la crítica de arte en la revista que es objeto de este post. Si bien fue menos importante que la crítica literaria y que, por supuesto, mucho menos importante que los artículos sobre temas políticos; se podría decir que tuvo la suficiente presencia como para reconocer en ella distintas direcciones del pensamiento artístico de la época. No hubo nunca una sección fija de crítica artística salvo la que llevó el pintor Manolo Millares. Cabe decir que fue él junto con Manuel García-Viñó los únicos que aportaron una visión crítica con cierta continuidad y que ésta se encuentra sobre todo en los cuatro primeros años de la existencia de la revista, después lo harían pero de forma mucho más esporádica.
En cuanto a Manolo Millares y su aportación a la crítica lo trataremos en otro texto.

martes, 14 de marzo de 2017

El escudo de Aquiles

Capítulo XVIII de la Iliada

Como comentabamos en el último texto; se podría decir que la primera forma de crítica de arte fue la realizada por Homero al describir el escudo de Aquiles en el canto XVIII de la Iliada.
(se adjunta una página externa al blog donde podrán consultarlo)

Cuando Homero decide meter una obra de arte dentro de otra obra de arte, no sólo inventó un nuevo género literario, la ékphrasis, o descripción poética de una obra de las artes plásticas, sino que sentó un precedente que tendría consecuencias inmediatas, como por ejemplo fue la descripción del Escudo de Heraklés, la cual se le atribuye a Hesíodo.

En el capítulo a tratar hoy, se nos relata el forjado de un escudo por parte del dios Hefesto para Aquiles a petición de su madre, Tetis; así como también una armadura.
Homero describe el escudo como una obra de un dios, y no de uno cualquiera, sino de Hephaistós, (el Vulcano de los romanos), dios de la forja y de las artes del metal, gran y formidable artesano. Todo lo que sale de las manos de este dios es técnicamente perfecto.
Al recalcar estas virtudes, Homero parece querer disuadirnos de buscar fuentes y paralelos a la obra de arte descrita, ya que esta sería perfecta y no sería posible concebirla en la realidad. Homero puede haber inventado el escudo; pero, el que sepa algo de este escritor comprenderá que no es algo probable. No suele desentenderse ni distanciarse de la vida humana y del mundo real, ni siquiera cuando se trata de los dioses. Por eso, resulta difícil de creer que la imagen del escudo naciese en su mente sin basarse en otros relatos orales, otros escudos o en elementos reales antiguos o modernos para él.
Las opiniones acerca del escudo de Aquiles están dividas entre los apostantes al mundo micénico y los del mundo del arte geométrico y orientalizante que le tocó vivir.
Con el primero habría que destacar a Miss Lorimer (actualmente una galería de arte lleva este nombre), para quien el escudo es una pieza tradicional.
Hoy en día la opinión más alabada es la segunda; en la que se destacan los círculos que conforman el escudo, práctica típica en la época orientalizante.
Volviendo a la descripción del escudo; los versos narran con detalle las escenas civicas, agrarias y pastoriles. Un microcosmos de la vida cotidiana de la época, unas escenas bélicas y unas escenas astronómicas.
El escudo consta de 5 circulos diferenciados por su temática:
1-En la primera franja encontramos una pequeña descripción astronómica de la Tierra, el Sol, el cielo, la Luna llena y algunas estrellas y constelaciones, entre las cuales destaca especialmente la Osa Mayor.
2-En la segunda franja encontramos dos ciudades. En la primera describe diversas escenas que representan los momentos pacíficos de la ciudad; en la segunda ciudad describe la otra cara de la vida en la ciudad, la guerra.
3-En la tercera franja se nos describen escenas idílicas de la vida rural y el trabajo en el campo del mundo griego.
4-En la cuarta franja se nos vuelven a describir escenas de la vida rural pero esta vez en su vertiente ganadera.
5-En la orla del escudo, la última franja, está representado el Océano, envolviéndolo todo acorde a la concepción del cosmos que tenían los griegos según el cual el Océano rodeaba el mundo conocido.

Como ya hemos recalcado antes, se trata de una fuente de información en exceso valiosa para reconstruír la vida cotidiana de los tiempos de Homero.

Así, concluimos, pues, este breve estudio sobre un episodio de uno de los más famosos libros de la cultura occidental y un gran episodio para la crítica y la historia del arte. Podríamos decir que se trata de la representación de uno de los cuadros de costumbres más antiguos que se conoce y del inicio de  la crítica del arte.

¿crítica de arte o historia del arte?



El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas en Bruselas-
David Teniers II. 
La crítica de arte es un género entre literario y académico, podría decirse que incluso periodístico. Su función es hacer una valoración estética sobre las obras de arte, los artistas o las exposiciones, en principio de forma personal y subjetiva, pero basándose en la historia del arte y sus múltiples disciplinas.
En este punto, considero que cada autor tiene un punto de vista diferente; donde para unos es más importante la crítica propiamente dicha, para otros lo es la historia y hay especialistas que concuerdan que ambas lo son por igual.

(En mi opinión en particular) considero que toda la historia del arte, siendo entendida esta como   ordenación,interpretación e investigación de los  sucesos artísticos, en este caso, implica un sentido crítico. Bajo esta premisa se puede considerar que todo historiador del arte es y debe ser crítico de arte.
Desde que existe el arte propiamente dicho es probable que existan primeros vestigios de lo que hoy llamaríamos crítica de arte; pero la evolución sería muy gradual y probablemente se viera potenciada por la aparición de la escritura; como ocurría en los imperios antiguos que tenían una serie de criterios estéticos de lo que era aceptable dentro del mundo del arte de la época.
Por ejemplo en la Ilíada, Homero nos ofrece una descripción tan rica y minuciosa del escudo de Aquiles, repleta de elementos culturales que ofrece al lector o al que escucha una noción del ambiente homérico y del arte cretense y micénico.